Es común observar grupos de
personas, como dicen comúnmente, “chismeando”. Esto se volvió casi que una
incapacidad para mí. Muchas veces creo que pueden ser problemas de sociabilidad,
como analizan los psicólogos. Me refugió en mis caracteres de libros preferidos
y controlo mi ansiedad pensando que no todos tenemos que ser iguales. Tal vez “I´m
a loner”. En la cultura popular hay cierto romanticismo en la idea de ser un
solitario ya que esta persona se ve como única y especial. Puede ser que haya
una noción de que grandes personalidades, normalmente, permanecen en la sombra
de la sociedad. Se rompen los estándares de existencia de la mayoría de las
personas, quienes tienden a comunicarse, a establecer la mayor cantidad de
lazos que sean posibles.
Se supone que el cerebro humano
está diseñado para poder relacionarse con 150 personas aproximadamente. El
conocido número de Dunbar se repite a lo largo de la historia y atraviesa todas
las culturas. (Dunbar, 2010) Según el neurólogo Rodolfo Llinas, nuestros
cerebros son exactamente iguales a los que tuvieron personas de hace 200 años.
Es solo la información que tenemos a nuestro alrededor lo que cambia nuestras
conciencias, nuestros comportamientos y relaciones.
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