jueves, 28 de febrero de 2013

Número de Dunbar


Es común observar grupos de personas, como dicen comúnmente, “chismeando”. Esto se volvió casi que una incapacidad para mí. Muchas veces creo que pueden ser problemas de sociabilidad, como analizan los psicólogos. Me refugió en mis caracteres de libros preferidos y controlo mi ansiedad pensando que no todos tenemos que ser iguales. Tal vez “I´m a loner”. En la cultura popular hay cierto romanticismo en la idea de ser un solitario ya que esta persona se ve como única y especial. Puede ser que haya una noción de que grandes personalidades, normalmente, permanecen en la sombra de la sociedad. Se rompen los estándares de existencia de la mayoría de las personas, quienes tienden a comunicarse, a establecer la mayor cantidad de lazos que sean posibles.

Se supone que el cerebro humano está diseñado para poder relacionarse con 150 personas aproximadamente. El conocido número de Dunbar se repite a lo largo de la historia y atraviesa todas las culturas. (Dunbar, 2010) Según el neurólogo Rodolfo Llinas, nuestros cerebros son exactamente iguales a los que tuvieron personas de hace 200 años. Es solo la información que tenemos a nuestro alrededor lo que cambia nuestras conciencias, nuestros comportamientos y relaciones.

Puede que muchas personas ahora sientan la necesidad de mantenerse mayor tiempo en relación con otros, o que por el contrario por las redes sociales las personas se alejen más de las rutinas sociales. Todo es posible. Lo que sí no puede cambiar es lo que tenemos intrínseco en nuestros genes. La capacidad que tiene una caricia de comunicar a otro ser humano los verdaderos sentimientos. Como ese contacto físico siempre será primordial a la hora de entablar una verdadera relación y como el hombre definitivamente tenderá a buscar con quien compartir sus penas y alegrías

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