Todo en el mismo lugar
Alan Turing fue el primer hombre
que entendió la complejidad que tenía una máquina, parecida a un computador, la cual
podía programarse para desempeñar varias funciones, cualquiera que estas
fueran. Lo importante era la adecuada programación. Lo que dice Nicholas Carr
es que Turing no alcanzó a pensar el alcance que tenía esta máquina de turing[1].
Ahora como nos relata Sempere, en
su libro acerca de McLuhan, este dispositivo se convirtió en el eje que ordena
y programa nuestras vidas. Tenemos en el mismo lugar cine, música, ocio,
trabajo, estudio, vida social y hasta nuestras cosas más privadas. No solo los
ordenamos en el mismo lugar, también mezclamos todos al mismo tiempo y en el
mismo lugar. Este gran invento nos permite programar toda nuestra vida desde un
mismo lugar. (Sempere, 2007)
El tiempo, como único obstáculo
observable de Turing, dejo de ser un impedimento desde 1940 cuando se montó el
primer “Mainframe” y la historia de allá hasta hoy ha sido vertiginosa e
imparable. De la misma manera otros medios se empezaron a apoyar en el internet
y su gran red de máquinas y datos interconectados, la carta dejo de ser
necesaria y los periodistas derribaron la pared del espacio que siempre los
limitó.
Nosotros mismos en nuestras casas
descubrimos que no era rentable imprimir miles de fotos que después no
tendríamos donde archivar que era mejor
comprar de esas camaritas que venían con un cable y todo se guardaba en un discket.
Ya ahora es solo en sentido artístico y casi nostálgico que se imprime una
foto. El resto estarán resguardadas en nuestras memorias, las USB, ¡claro!
Nuestra música corrió con el
mismo destino, para muchos fatídico. Recorre a través de la red y la podemos
descargar hasta de Youtube con un simple click que convierte todo a
cualquier formato que necesitemos.
Ya llamar a nuestra tía en
Francia no es un trabajo denso y forzoso. No toca arreglarse y salir de la
comodidad del hogar. Tampoco es necesario hacer una larga fila en Telecom. Y
menos coger un teléfono que no sabíamos cuántos habían usado. Por simples
algoritmos bien sincronizados y programados hasta es posible hablar con la tía
por FaceTime desde el carro.
Es increíble la rapidez con que
estos ajustes y avances arriban. Cada vez aún más rápido. La primera llamada
FaceTime tomó varios años en poder hacerse nítidamente. Después, para que esta
se pudiera hacer con plan de datos en vez de solo Wi-Fi, como era en un
principio, Apple solo necesitó de un año. Para cambiar de televisores LCD a 3D
solo se tuvo que esperar un año, máximo dos, a diferencia de lo tuvo que
esperar la gran caja detrás de la pantalla del TV para desaparecer.
Cuando esto empezó en mi casa
dedicarle una hora al computador, que estaba pegado al cable del estudio, era
suficiente. Yo quería también ver televisión, acostarme en mi cama y tal vez
leer un libro. Diez años después, no solo, todas esas actividades las puedo
hacer desde mi cama, sino que el 100% de mi día lo paso conectada de alguna
manera a internet. Un minuto sin internet es casi que caótico. Mi papá aún no
puede entender cuando llega a mi cuarto y puedo estar con el TV prendido, el
celular en la mano y el computador en la mesa. Todo se está usando al mismo
momento. Esto no solo me pasa a mí, claramente, según un estudio del 2009 realizado
por el Centro para el Diseño Mediático de la Ball State University, que nos
presenta Nichollas Carr en su libro, se dice que” con frecuencia se utilizan
dos o incluso tres de estos dispositivos simultáneamente” (Carr, 2010) .
El capitalismo agiliza este
proceso, lo crea, lo reinventa y lo destruye para volverlo a crear más productivo.
El capitalismo juega su papel de “mano invisible”[2]
y logra que por la competencia libre de las empresas estas logren avanzar cada
día un poco más. Los medios también se integran a esta economía, y al final
tienen que integrarse a lo que se compra, se vende o buscar una nueva manera de
supervivencia. Por ejemplo los periódicos, como dice Sempere dejaron sus
materiales impresos a bajos costos, algunos casi nulos, se integraron al
sistema multimedia y además se valieron de la publicidad para sobrevivir. Nuestras
mentes se adaptaron a la Web, las empresas también lo tienen que hacer.
Bibliografía
Carr, N. (2010). ¿Qué está haciendo internet con
nuestras mentes? Superficiales. . Bogotá: Taurus.
Economía 48. (s.f.). Economía
48. Recuperado el 09 de 04 de 13, de
www.economia48.com/spa/d/la-mano-invisible/la-mano-invisible.htm
Sempere, P. (2007). McLuhan
en la era de Google memorias y profecías de la aldea global. Madrid : Popular.
Turing, A.
(s.f.). Alan Turing Home Page. Recuperado el 09 de 04 de 2013, de www.turing.org.com
[1]
Una máquina de Turing es un autómata que se mueve sobre una secuencia lineal de
datos. En cada instante la máquina puede leer un solo dato de la
secuencia (generalmente un carácter) y realiza ciertas acciones en base a una
tabla que tiene en cuenta su "estado" actual (interno) y el último
dato leído. Alan Turing page (Turing)
[2]
Adam Smith otorgó al mercado un papel fundamental. Toda su filosofía económica
refleja una confianza absoluta en las capacidades Al mercado para armonizar, en
todo momento y lugar, la vida de los hombres, sus esfuerzos y sus necesidades. (Economía 48)