jueves, 2 de mayo de 2013


Todo en el mismo lugar

Alan Turing fue el primer hombre que entendió la complejidad que tenía una máquina, parecida a un computador, la cual podía programarse para desempeñar varias funciones, cualquiera que estas fueran. Lo importante era la adecuada programación. Lo que dice Nicholas Carr es que Turing no alcanzó a pensar el alcance que tenía esta máquina de turing[1].
Ahora como nos relata Sempere, en su libro acerca de McLuhan, este dispositivo se convirtió en el eje que ordena y programa nuestras vidas. Tenemos en el mismo lugar cine, música, ocio, trabajo, estudio, vida social y hasta nuestras cosas más privadas. No solo los ordenamos en el mismo lugar, también mezclamos todos al mismo tiempo y en el mismo lugar. Este gran invento nos permite programar toda nuestra vida desde un mismo lugar. (Sempere, 2007)
El tiempo, como único obstáculo observable de Turing, dejo de ser un impedimento desde 1940 cuando se montó el primer “Mainframe” y la historia de allá hasta hoy ha sido vertiginosa e imparable. De la misma manera otros medios se empezaron a apoyar en el internet y su gran red de máquinas y datos interconectados, la carta dejo de ser necesaria y los periodistas derribaron la pared del espacio que siempre los limitó.
Nosotros mismos en nuestras casas descubrimos que no era rentable imprimir miles de fotos que después no tendríamos donde archivar  que era mejor comprar de esas camaritas que venían con un cable y todo se guardaba en un discket. Ya ahora es solo en sentido artístico y casi nostálgico que se imprime una foto. El resto estarán resguardadas en nuestras memorias, las USB, ¡claro!
Nuestra música corrió con el mismo destino, para muchos fatídico. Recorre a través de la red y la podemos descargar hasta de Youtube con un simple click que convierte todo a cualquier  formato que necesitemos.
Ya llamar a nuestra tía en Francia no es un trabajo denso y forzoso. No toca arreglarse y salir de la comodidad del hogar. Tampoco es necesario hacer una larga fila en Telecom. Y menos coger un teléfono que no sabíamos cuántos habían usado. Por simples algoritmos bien sincronizados y programados hasta es posible hablar con la tía por FaceTime desde el carro.
Es increíble la rapidez con que estos ajustes y avances arriban. Cada vez aún más rápido. La primera llamada FaceTime tomó varios años en poder hacerse nítidamente. Después, para que esta se pudiera hacer con plan de datos en vez de solo Wi-Fi, como era en un principio, Apple solo necesitó de un año. Para cambiar de televisores LCD a 3D solo se tuvo que esperar un año, máximo dos, a diferencia de lo tuvo que esperar la gran caja detrás de la pantalla del TV para desaparecer.
Cuando esto empezó en mi casa dedicarle una hora al computador, que estaba pegado al cable del estudio, era suficiente. Yo quería también ver televisión, acostarme en mi cama y tal vez leer un libro. Diez años después, no solo, todas esas actividades las puedo hacer desde mi cama, sino que el 100% de mi día lo paso conectada de alguna manera a internet. Un minuto sin internet es casi que caótico. Mi papá aún no puede entender cuando llega a mi cuarto y puedo estar con el TV prendido, el celular en la mano y el computador en la mesa. Todo se está usando al mismo momento. Esto no solo me pasa a mí, claramente, según un estudio del 2009 realizado por el Centro para el Diseño Mediático de la Ball State University, que nos presenta Nichollas Carr en su libro, se dice que” con frecuencia se utilizan dos o incluso tres de estos dispositivos simultáneamente” (Carr, 2010).
El capitalismo agiliza este proceso, lo crea, lo reinventa y lo destruye para volverlo a crear más productivo. El capitalismo juega su papel de “mano invisible”[2] y logra que por la competencia libre de las empresas estas logren avanzar cada día un poco más. Los medios también se integran a esta economía, y al final tienen que integrarse a lo que se compra, se vende o buscar una nueva manera de supervivencia. Por ejemplo los periódicos, como dice Sempere dejaron sus materiales impresos a bajos costos, algunos casi nulos, se integraron al sistema multimedia y además se valieron de la publicidad para sobrevivir. Nuestras mentes se adaptaron a la Web, las empresas también lo tienen que hacer.


Bibliografía

Carr, N. (2010). ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Superficiales. . Bogotá: Taurus.
Economía 48. (s.f.). Economía 48. Recuperado el 09 de 04 de 13, de www.economia48.com/spa/d/la-mano-invisible/la-mano-invisible.htm
Sempere, P. (2007). McLuhan en la era de Google memorias y profecías de la aldea global. Madrid : Popular.
Turing, A. (s.f.). Alan Turing Home Page. Recuperado el 09 de 04 de 2013, de www.turing.org.com




[1] Una máquina de Turing es un autómata que se mueve sobre una secuencia lineal de datos.  En cada instante la máquina puede leer un solo dato de la secuencia (generalmente un carácter) y realiza ciertas acciones en base a una tabla que tiene en cuenta su "estado" actual (interno) y el último dato leído. Alan Turing page (Turing)
[2] Adam Smith otorgó al mercado un papel fundamental. Toda su filosofía económica refleja una confianza absoluta en las capacidades Al mercado para armonizar, en todo momento y lugar, la vida de los hombres, sus esfuerzos y sus necesidades.  (Economía 48)

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